Clasificación

Las heridas quirúrgicas se clasifican en función del tipo de cirugía realizada.

  1. Herida limpia: es la resultante de una cirugía en la que el tejido que se va a intervenir no está inflamado, la asepsia quirúrgica no se rompe y no afecta ni al tracto respiratorio, digestivo ni genitourinario. Salvo en casos especiales de cirugía con implantes, pacientes inmunosuprimidos o personas mayores de 65 años, no está indicado el uso de antibióticos de forma profiláctica. Son heridas que se cierran por primera intención y, si es necesario, se drenan con sistemas de drenaje cerrados.
  2. Herida limpia – contaminada: resultante de cirugías sobre el tracto respiratorio, digestivo o genitourinario bajo condiciones controladas y sin contaminación inusual. Intervenciones quirúrgicas en las que se abordan el tracto biliar, el apéndice, la vagina o la orofaringe dan lugar a este tipo de heridas.
  3. Herida contaminada: Se consideran así las heridas abiertas y accidentales, heridas en las cuales se encuentran signos de inflamación aguda no purulenta y las resultantes de cirugías con, por ejemplo, derrame abundante de líquido intestinal.
  4. Herida sucia: heridas abiertas o accidentales con más de 4 horas de evolución. Heridas con presencia de pus o con víscera perforada. Son heridas con un porcentaje de infección en torno al 20%.
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