Afrontando el problema global de las quemaduras

Enfoque terapéutico de las quemaduras

Durante siglos se vendaba a las personas con quemaduras graves y se dejaba que se curaran por sí mismas o, a menudo, morían o quedaban terriblemente desfiguradas. Gracias a los cambios radicales en el tratamiento tópico, que han sido comparables a los avances en otros aspectos de la atención al paciente, las tasas de curación y supervivencia han mejorado considerablemente.

Acerca de las quemaduras

El daño en la piel afecta de forma adversa a estas funciones y pone al individuo en riesgo. Las lesiones térmicas, denominadas normalmente «quemaduras», afectan terriblemente a la integridad y función protectora de la piel. Por tanto, las quemaduras extensas pueden representar uno de los acontecimientos que más alteran la vida y más potencialmente mortales a los que probablemente se pueda enfrentar un individuo, suponiendo enormes demandas en los servicios sanitarios. La mayoría de las quemaduras se cree que son pequeñas aunque, como muchas de estas lesiones no se notifican nunca a los profesionales médicos, existen pocos datos que respalden esta creencia (Hermans, 2005). No obstante, incluso en lesiones por quemaduras limitadas, el estado de afectación de la integridad de la piel puede proporcionar una puerta de entrada de bacterias, el dolor sigue siendo un aspecto clave y pueden tener como resultado cicatrices deformantes (Rockwell et al., 1989).

La gravedad de la lesión por quemadura real depende de dos factores: el tamaño de la lesión y la profundidad del tejido dañado por la fuente de calor. Se deben tener en cuenta también otros acontecimientos y factores relacionados con la salud en la valoración de la gravedad de la lesión en la constitución de los individuos, como lesiones traumáticas (p. ej., fracturas de extremidades tratando de escapar) asociadas a lesiones por inhalación (del humo y gases calientes inhalados en el momento de la fractura) y las enfermedades subyacentes.

Tipos de quemaduras
Se pueden causar quemaduras de muchas formas distintas:
•    Contacto directo con un objeto caliente (contacto)
•    Contacto con una llama o gas supercaliente (llama)
•    Contacto con un líquido caliente (escaldadura)
•    Paso de una corriente eléctrica de alta tensión a través de los tejidos
•    Exposición a productos químicos
•    Exposición a una fuente de radiación

Más información en «Revisión clínica» en nuestra sección de Conocimientos

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